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Diario de sensaciones Argentina 2004
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Porque
este es un viaje vivencial, solamente se puede comprender a través
de las sensaciones vividas por los participantes. En esta sección,
los viajeros de la propuesta de Argentina 2004, compartimos las
experiencias y los sentimientos que tuvimos. Como puedes observar,
a todos nos ha impactado, aunque en distinto modo.
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JUANJO
ALTABERT
Hay
algunas cosas que cuestan de creer cuando te las cuentan, son esas
cosas que comparas con nuestro dia a dia cotidiano, y el nivel de
vida en que vivimos, y parecen una fantasía. Otras cosas,
aun viviéndolas, con el corazón sobrecogido de ver
a un niño correr descalzo detrás de un balón,
cuestan de creer. Lo estoy viendo, veo a ese niño completamente
desnudo jugando a fútbol con sus amigos, también medio
desnudos, sucios, mal nutridos, y aun así me cuesta creerlo.
Y reprimo mi vergüenza para poder seguir mirando, con disimulado
asombro, una sonrisa que te parte el corazón, unas miradas
que te gritan, y unas vidas desnudas, como sus pies. Efímeras
situaciones que desordenan mi realidad y me hacen sentir como un
extraño con la presente. Una realidad sobre tierra roja,
chozas de
barro y paja, y un camino que ciega el presente, y llena de polvo
un futuro incierto.
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BEATRIZ
BIOT
En uno de los
lugares más universales de Buenos Aires, la Plaza de Mayo,
frente a la conocidísima Casa Rosada, tuve una de las experiencias
más desconocida para mí. Era un jueves. Había
una manifestación... Pero no era como estas manifestaciones
organizadas, temporalmente limitadas, a las que estamos acostumbrados.
Era una "manifestación" de gente que venía
de muy lejos, para reivindicar un salario digno, eran gentes que
se habían trasladado temporalmente a Buenos Aires para exigir,
pedir, suplicar, aquello que les pertenece... Una dignidad que en
nuestra "sociedad del bienestar" nos parecería
ridícula e insultante.
Eran las once cincuenta. Había un escenario, y líderes
y lideresas de diferentes organizaciones estaban haciendo sus reivindicaciones
ante un público de personas cuyos rostros reflejaban desesperación
al mismo tiempo que esperanza y confianza en que sus demandas fueran,
al menos, escuchadas por alguien.
De la parada del metro empezaron a salir algunas mujeres mayores
con un tocado especial... un pañuelo que las identificaba
como "locas"... Aquellas mujeres que todos hemos visto
en algún documental, en algún programa televisivo
y que conocemos como "las madres"...
De repente, en menos de diez minutos, desapareció el escenario,
las peticiones, las reivindicaciones, los gritos y los altavoces.
La plaza seguía llena de gente, pero un silencio, un espacio
había quedado vacío y sólo tenían suficiente
categoría para ocuparlo quienes mantenían una lucha
por más de veinte años. El respeto que la lucha de
hoy mostró por la lucha de siempre, hizo surgir unas lágrimas
en los rostros de quienes allí estábamos como espectadores.
Deseaba romper aquel "protocolo" del respeto, abrazar
a aquellas madres, besarles sus manos, expresarles mi admiración...
Pero, finalmente, sólo fui capaz de mostrar mi respeto. Mi
silencio y unirme a aquel aplauso espontáneo que surgió
cuando se acercaban en aquel su paseo circular fue mi tributo en
aquel día.
Aquel momento me dejó mucho más a mí, que deseé
tener la fuerza y coraje de esas locas, de esas mujeres que han
convertido su lucha en algo universal.
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OSCAR
LÓPEZ
“Lloro, pero no sé si lloro de tristeza o de alegría.
Qué poco cuesta la felicidad, siendo ignorante de todo lo
que nos rodea. Qué poco hace falta para reir y hacer sonreir
a una persona. Lloro, salgo de Andresito y lloro. Acabo de recibir
una de las lecciones más importantes y, sobre todo, hermosas
de mi vida.
Por un momento,
ese momento que “Victor” me ha dado gratuitamente, ese
instante en el que he tenido a este niño en brazos, ese momento
en el que ha jugado conmigo, ha hecho que mi corazón lata,
que me sienta vivo y que “algo” se abriera dentro de
mí. Lloro, porque es posible que Victor no viva muchos más
años, la malnutrición lo condena a un sufrimiento
sordo y mudo, a una muerte olvidada y sin sentido. Victor , puede
que sea uno de esos 3 de cada cinco niños guaraníes
que mueren antes de cumplir los cinco años.
Lloro, porque
estaré eternamente agradecido a alguien que morirá
ignorando e ignorado, por su mi propia y nuestra propia ignorancia”
Haciendo una
versión muy libre de unos versos de Benedetti, puede escribir:
“...y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que tus abrazos
han dado al mundo su sentido"
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INMA
VILLAPLANA
Cálidos,
cariñosos, cercanos, muy acogedores, así son, así
es la gente que me he encontrado y los que me han dado la oportunidad,
una vez mas, para demostrarme, que allí, donde están
los que molestan, los apartados, los marginados, los no convenientes,
allí se encuentra, furiosamente, la fuerza de la organización,
la lucha y la voz inexorable que recuerda constantemente que están
allí, aunque no les quieran oír y allí siguen
estando, tristemente endurecidos por el olvido.
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